Sobre Mí

¿Quién soy yo?

Esta es una gran pregunta que ha ocupado durante muchos siglos de nuestra historia la cabeza de grandes pensadores, y que no sé si terminaré de responderme alguna vez (jeje), pero lo que si sé es que soy una persona como tú.

Una persona que ha vivido a lo largo de su vida, algunos desafí¬os, retos, tristezas, enfados, alegrí¬as, miedos, desconcierto, aventuras y desventuras, probablemente como tú.

Antes de transformarme en una apasionada y experta en todo lo que tiene que ver con nuestra evolución personal y espiritual hace ya más de 10 años, sufría de una constante insatisfacción con mi vida.

En esos años trabajaba en una reconocida organización, era una persona que tenía amigos, salud, pareja, reconocimiento ... vamos, cumplía con todos los requisitos para ser una persona completa y plena de felicidad, sin embargo me sentía profundamente frustrada e infeliz.

No había una razón ni real, ni lógica que yo (ni nadie) pudiera entender.

Era consciente, no creas, sabía que a pesar de tener todos los ingredientes para sentirme feliz, no lo era, lo que duplicaba a su vez mi frustración y sentimiento de infelicidad.

En mi búsqueda de aquello que me hiciera sentir más dichosa, pensaba: "Sara, cuando tengas otro buen puesto de trabajo, seguro que serás feliz" Y llegué a otro buen puesto de trabajo y sí, fui feliz ... por un mes.

Luego me dije:  "Ya lo tengo, cuando consiga tener más dinero para viajar, comprar caprichos, serás feliz y conseguía más dinero, derrochaba en caprichos, hacía mis viajes y era feliz ... durante un mes.

"Ya está", pensaba, "ahora sí que sí, cuando tenga una novio que me quiera, pero de verdad, me trate muy bien, me haga regalos, seré feliz” y así servía por un mes y luego volvía a sentirme infeliz. 

Todo el tiempo pensaba que la próxima cosa me haría feliz, pero esa cosa nunca llegaba ...

Entendí que algo marchaba mal entonces, pero había estado mirando con el cristal equivocado, algo iba mal, no con mi vida vista desde fuera, sino desde dentro.

Fue cuando comencé a formarme y a estudiar disciplinas relacionadas con el comportamiento humano, desarrollo personal, Coaching, Psicología Positiva, Neurociencias, Astrología y un largo etcétera, y entonces entendí lo que me estaba sucediendo. 

Entendí que lo externo tiene muy poco que ver con la felicidad en el largo plazo, porque rápidamente volvemos a sentirnos como nos sentíamos antes.

¿Te ha pasado alguna vez?

Solemos relacionar la felicidad con el tener (tener mucho dinero, un buen coche, belleza eterna ...) y la felicidad no tiene nada que ver con las cosas, porque si de cosas depende nuestra felicidad, siempre habrá “cosas" para no ser felices.

Aprendí entonces que la felicidad no está en el tener está en el SER.

Esto que suena así como muy fácil, me ha llevado muchas tormentas internas transitarlo y de verdad experimentarlo. Sin embargo, gracias a toda la experiencia personal primero y profesional después, sé que sí se puede.

Y no hace falta pasar por grandes traumas y cataclismos personales para sentir falta de plenitud. Tod@s sin excepción tenemos un propósito único y especial en nuestra vida, y es, cuando NO nos dirigimos en el camino hacia él, cuando sentimos frustración e insatisfacción existencial.

Nadie nos ha enseñado cómo descifrar nuestro propio mapa y aquí, en este punto en el que ya nada daba respuesta a algunas de mis grandes cuestiones, es cuando llegó la Astrología a mi vida ...

La Astrología complementó a la perfección todo lo que ya había estudiado y experimentado me ayudó a encajar la pieza que me faltaba. Por fin pude dar respuesta a las preguntas que me había estado haciendo durante años y años, sin que ninguna otra disciplina me aportara claridad. ¿Cuál es mi misión? ¿Qué hago yo aquí? También me dio mucha paz entender para qué me habían pasado todas las experiencias vitales intensas, que había transitado por mi vida. 

Que maravilla de verdad, sentir que la vida pasa para ti, y que todo lo que te va poniendo delante, lo hace con el único propósito de que te acerques un poco más a tu verdadera esencia y tu paz interior (que está ligada a tu propósito). 

Para ser felices y vivir en armonía, que al final es lo que todos queremos, es absolutamente necesario conocerse muy bien. Saber cuáles son nuestros deseos, miedos, sombras, objetivos, las metas de nuestra vida, nuestros talentos. Conocernos y saber lo que nos gusta, lo que nos encanta, nos enfada, nos da rabia, manejar los miedos, las emociones, gestionar el cambio ...

Por eso en esta web encontrarás contenido probado (por mi la primera), métodos eficaces, acciones prácticas, que te van a servir para ser tu mejor versión, conseguir tu propósito vital y ser lo más feliz posible. Porque, permíteme que me repita en esto, Sí, ¡se puede!, si se quiere, se puede, sólo hay que tomar la decisión y elegir alguien que haya transitado ese camino para que te acompañe en el tuyo. 

Dicen de mi que soy una persona muy orientada a la acción inteligente. La acción inteligente no es otra cosa que hacer las cosas con un propósito, no hacer por hacer.

Una de mis fortalezas y principales objetivos es hacer lo difícil fácil, y ayudar a transformar lo que aparentemente es un obstáculo en una oportunidad de avanzar y crecer. Así que algo que puede parecer tan tedioso y complejo como la Astrología, el Coaching, la psicología…consigo que sea útil para todos los públicos y la vida cotidiana.

Esto es lo que Lola Mendoza

(www.formacionparaformadores.com), te puede contar sobre mi:

Sé que no basta con saber que se pueden responder a las grandes preguntas existenciales o que se puede de verdad sentir felicidad, paz interior y armonía; sé que hace falta saber cómo, y los “comos” que descubrí, aprendí y que transformaron mi vida y la de muchas personas para siempre, son los que voy y quiero compartir contigo.

Hay algo que tengo clarísimo y es que la vida está para disfrutarla, celebrarla, evolucionarla y dejar huellas bonitas, porque, ¿sabes? Tenemos mucho tiempo para estar muertos y todo lo que deseemos dejar en este mundo sólo podemos hacerlo ¡ahora!

La felicidad y la plenitud de la vida, no es un título honorífico, una cosa de “algunos”, ni un premio a los méritos, ¡tú te mereces ser feliz!

¿Hablamos?