abril 16

Y tú ¿qué eres?

0 comentarios

Y tú ¿qué eres?

¿Qué somos? ¿Qué queremos SER? Podemos ser excusas o podemos ser resultados. Lo bueno, es que podemos elegir y al final, la responsabilidad de ser qué y quien quieres ser, ¿de quién es? sé que sabes la respuesta (seguro que, si has leído algún post mío, lo has visto en varias ocasiones)…Sólo hay una persona responsable de las decisiones que tomas…TÚ.

Quisiera compartir contigo una bonita en inspiradora fábula.

«Una hija se quejaba a su padre de las dificultades que envolvían su vida. No sabía cómo seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que, cuando solucionaba un problema, aparecía otro. Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre un fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una de las ollas colocó zanahorias, en otra sumergió huevos y en la última, granos de café. Las dejó hervir sin pronunciar palabra. Su hija esperó con impaciencia, preguntándose qué pretendía su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las dispuso en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente coló el café y lo introdujo en un tercer recipiente.

Mirando a su hija le dijo:

-¿Qué ves?
-Zanahorias, huevos y café-fue su respuesta.

Le pidió que se acercara y tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Era un huevo duro. Le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó:
-Qué significa esto, padre?

Él entonces le explicó que los tres elementos habían sufrido la misma adversidad: el agua hirviendo, pero cada uno había reaccionado de una forma distinta. La zanahoria estaba dura antes de llegar a la olla, pero después de pasar por el hervor se había vuelto fácil de deshacer y débil. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido, pero tras someterse a las altas temperaturas, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo, eran único: después de cocerse se habían vuelto líquido.

-¿Cuál eres tú?-preguntó a su hija-. Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad te toca se vuelve débil y pierde su fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu fluido pero después de una separación, una pérdida o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero…¿eres amargado y áspero, con espíritu y corazón endurecidos? O ¿eres como un grano de café? El café cambia el agua que ebulle, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega a su punto de ebullición, el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren».

Hemos visto claramente que hay diferentes vías o estilos para plantarle cara a la vida. La palabra clave en esta actitud que nos hace escoger un camino u otro, es responsabilidad.

Me gustaría invitarte a la siguiente reflexión para que seas consciente de qué papel deseas jugar, de quién eres y en el caso de no ser quién quieres ser, de quién te gustaría ser. Sabiendo el punto de partida, te será más sencillo dibujar el camino

Tú, ¿qué eres?

 

[sharebox sharetext=»Share This Page»] [/sharebox]

Loved this? Spread the word


About the Author

SaraD

Artículos Relacionados

Érase una vez un nuevo comienzo…

Leer más ...

La Fórmula de la Felicidad: Salud, Dinero y Amor

Leer más ...

Te quiero…lejos: El valor del desapego y la soledad

Leer más ...

Cinco pequeñas acciones para aumentar tu bienestar

Leer más ...
Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con

{"email":"Email address invalid","url":"Website address invalid","required":"Required field missing"}